martes, enero 22, 2008

Otra más de Irak

De lo que había escuchado sobre esta película, me quedé con la frase de que era mucho más crítica con la guerra de Irak que Leones por corderos, cinta que me entusiasmó por su critica veraz y voraz, hacia la implicación de Estados Unidos a la guerra de Irak. Y no pensaba que una sucesora podría superarla.

Y lo cierto, es que sigo teniendo esa impresión. En el valle de Elah narra la desesperada lucha de un padre por encontrar a su hijo al que dan por desaparecido misteriosamente. Entonces, los mensajes que se ofrecen al espectador son: la sensación que tienen muchos padres, sobretodo los que han pertenecido al ejército como el protagonista, de conocer a la perfección a sus hijos y las repercusiones tan poco predecibles que tienen los soldados jóvenes que vienen de una guerra tan dura como puede ser Bosnia o Irak.

Ese tipo de mensajes no son críticos con la actuación estadounidense, más bien reflejan una situación que se produce de la que no nos percatamos y que el gran Paul Haggis, ha sabido mostrar a la perfección en la película, después de leer en un artículo periodístico la historia real que se cuenta en el filme. Pero, evidentemente, me quedo con la crítica de Redford en Leones por corderos, por irónica y por haberla sabido mostrar desde tres puntos de vbista diferentes.

En esta, nos encontramos una gran historia contada con la maestría de este guionista que no deja de sorprendernos, unas magníficas interpretaciones, solamente reflejada en los Oscar por la nominación de Tommy Lee Jones, pero que está perfectamente acompañada por esa gran actriz tan versátil que es Charlize Theron, a la que sigo admirando, y no menos por esos pocos minutos pero de gran calidad artística, de la siempre inigualable Susan Sarandon.

Y además, sabe mantener el suspense de lo que ocurrió durante todo el metraje. Asi que, es una estupenda opción para disfrutar de una buena sesión de cine.



Leer critica de En el valle de Elah en Muchocine.net

2 comentarios:

dado-29 dijo...

Hola...esta vez a las 23:53 (miercoles).

Un día movido, ha sido el cumple de mi niño (6 añitos), así que lo tipico: amigos del cole en casa, velas, pastel, más regalos todavía (considerando todo lo que recibió por las fiestas pasadas) y un considerable cansancio al acabar la movilización.

Dentro de nada llevaré los mismos años aqui que en mi país de origen (norte de Europa) e intuyo que me voy acercando al momento delicado (despedazado concienzudamente por todo un ejercito de sociólogos): ir perdiendo raices poco a poco en tu tierra, pero nunca llegar a sentirse como un nativo en España. No me como el coco con estas cavilaciones, no me agobian, solo que veo que esta dicotomía puede realmente suceder algun día.

Es interesante tu teoria sobre los pies y las zapatillas, yo me he llegado a preguntar unas pocas veces si lo mio con los pies femeninos no sería una forma ligera de fetichismo. Te explico: toda mi vida me parecía mucho más sexy y atractiva una mujer descalza que calzada. Es simplemente una preferencia estetica (y tactil cuando procede), pero veo que algunos lo llevan muy lejos y lo convierten en una obsesión (o casi).

Hoy tenia ganas de escribir, un beso desde una Barcelona inexplicablemente calurosa para lo que son las fechas en las que estamos.

D.

Natileia dijo...

Barcelona ha formado parte de una de las mejores etapas de mi vida como fue el aprender de verdad a trabajar en radio y profesionalizarme de verdad. El problema lo tuve con la gente de allí, que me entristecía y no lograban que pudiera sacar mi verdadera personalidad andaluza, me cohibían y me hacían sentirme incomoda.

Tiene mucho que ver con lo que tu dices de sentirse nativo de un sitio, yo tampoco le daba importancia hasta que salí de mi Málaga natal, de la que tenía muchas ganas de salir para conocer mundo pero de la que después, no me pude olvidar y aqui he vuelto.

Gracias por seguir leyendome y tranquilo, el rey del fetichismo si veías la serie Ally McBeal, era uno de sus protagonistas que se exitaba tocando los buches de las señoras, mientras no llegues a ese extremo, tu tranquilo.

Un beso