jueves, octubre 25, 2007

13 historias que no se borrarán de mi memoria

A escasos minutos, después de salir del cine, todavía sigo impactada por lo que he visto en la película, Las Trece Rosas.


La película es realmente buena por su dureza y por el realismo que ofrece al espectador sobre la injusticia que se cometió contra estas trece chicas, y otro número incontable de víctimas, que únicamente eran culpables de defender su ideología mientras hacían su vida cotidiana. Un crimen realmente duro, ¿verdad?.

En estos instantes, no entiendo como los políticos se pueden tirar los trastos a la cabeza por la Ley de Memoria Histórica y no son capaces de ponerse de acuerdo, en algo tan sencillo como condenar los juicios totalmente injustos que se le hicieron a las víctimas del franquismo. Es que en un país democrático no habría ningún debate sobre esto.

Hablando ya de la película, la historia se nota que está extremadamente bien documentada y refleja a la perfección, el sufrimiento que tuvieron que pasar estas mujeres. Cada una de sus historias es diferente, pero muestran las razones tan absurdas por las que se le detenía y es curioso también observar las reacciones de los personajes que se encuentran alrededor de las protagonistas principales. Unos con miedo, clamando a un caudillo al que no creen para que no les maten, otros resignando a entrar dentro del sistema, en fin, todo tipo de actitudesque te ayudan a comprender los distintos motivos por los que muchas personas actuaban como lo hacían en esa época.

Todas las actrices están fantásticas, te emocionan con cada mirada, gesto o palabra que pronuncian. Y no me quiero olvidar de la dirección magestuosa de Emilio Martínez-Lázaro que ha conseguido reconstruir y que se mantenga en la memoria de todos, el recuerdo y la realidad de estas trece heroinas. Algo que incluso consigue con algo tan difícil como es el humor.

Me quedo con la frase que el personaje de Pilar López de Ayala, le escribe a su hijo: Hijo mío, se bueno y no tengas rencor hacia las personas que han causado mi muerte porque las buenas personas no tienen rencor.

Si van a verla, preparen sus corazones porque van a sufrir una gran emoción.

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