
En esas escenas, por ejemplo, se ve a Blas en la ducha pidiendole a Epi que le pase el jabón. Nosotros de chicos al ver eso, no deducíamos nada ni pensábamos si ellos dos eran homosexuales o lo que fueran, lo único que hacíamos era disfrutar con nuestra maravillosa inocencia de una fantástica serie de televisión.
Además, esas escenas estaban enmarcadas en un contexto de aprendizaje y fomento de valores como el amor y la amistad, y jamás pensaré que los niños tienen mentes retorcidas que les puedan afectar los mensajes de Barrio Sésamo.
Estamos llegando a un punto de lo políticamente correcto, que no dejamos que los niños aprendan las cosas de la vida, les queremos proteger tanto que no les preparamos para lo que se van a encontrar. Y además, tienen todo el derecho a equivocarse para aprender de los errores. Dejémonos ya de pensar que son mentes inútiles que no se enteran de nada.
Ojalá las infancias de todos los niños fueran como la mía con Barrio Sésamo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario